El adulto mayor y la familia. Fortalezcamos los vínculos afectivos

Cuando se alcanza la tercera edad pienso que no ocurre algo extraordinario, es básicamente un proceso continuo de crecimiento en el que los mayores siguen ocupando un lugar en la sociedad y desempeñando quizás un nuevo rol. Situación que el adulto mayor y la familia podrían llevar de manera sosegada.

Es probable que muchas personas a esta edad aún sean productivas, conserven su trabajo, dirijan una empresa o, estén retiradas de actividades laborales. En cualquier caso, es importante que sigan teniendo metas, gocen de buena salud física, emocional y mental y, se tengan ganas de vivir.

La familia y los amigos contribuyen a que se tengan “más ganas de vivir” pues en estas relaciones se crean estrechos vínculos afectivos, los cuales son fundamentales para un desarrollo afectivo sano y adecuado.

Asimismo, la pérdida de parientes, amigos cercanos, o de conexiones sociales debido al paso del tiempo son realidades con las que el adulto mayor debe lidiar. Es por ello conveniente tener nuevas relaciones y evitar caer en la soledad y la depresión.

A mi modo de ver, debemos ser conscientes que nuestros familiares mayores pueden estar  viviendo ciertos cambios, nuevas experiencias, por lo que la paciencia, tolerancia y la buena comunicación ayudaran a mejorar la adaptación.

Igualmente, no podemos olvidar que nuestros seres queridos tienen gran experiencia de vida, debemos valorar sus opiniones, respetar sus decisiones, fortalecer su autonomía. Además, sería beneficioso para ellos ayudarlos a incorporar en su rutina diaria actividades que puedan disfrutar, sobre todo aquellas que por alguna u otra razón aplazaron.

 ¿Qué ocurre cuando hay carencia de vínculos afectivos entre el adulto mayor y la familia?

Algunas de las consecuencias que se pueden derivar de la carencia de vínculos afectivos en el núcleo familiar  pueden ser:

  1. La comunicación familiar se vuelve conflictiva.
  2. La base de las relaciones son la desconfianza y el miedo.
  3. Disminución de la autoestima.
  4. Desequilibrio en las relaciones entre los integrantes de la familia.
  5. Aislamiento y soledad.
  6. Perdida de sensación de bienestar.

En síntesis, siempre se debe promover que entre los adultos mayores y la familia exista una relación cercana, con predominio del amor, la solidaridad y la protección, esto facilitará la dinámica entre los miembros y permitirá que se viva mejor.